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martes, 4 de octubre de 2016

Menos es más

Este es el principio al que decido tender y la esencia minimalista de este blog.

Soy consciente de que hace mucho que no publico nada nuevo y este hecho puede repercutir en las visitas y la indexación, pero antepongo la calidad a la cantidad, y también la necesidad de expresarme a la banalidad del texto. Que escriba menos no significa, en ningún caso, que esté inactivo en estos momentos. Todo lo contrario.

“Menos es más”. Esta frase fue utilizada como lema por un arquitecto alemán muy importante para la historia de la arquitectura, Ludwig Mies van der Rohe. Ciertamente, el minimalismo y el diseño limpio desestresan.

Siguiendo con el “menos es más”, hace tiempo decidí hacer una limpieza integral en mi vida, poner orden, priorizar y quitar todo aquello que ya no tenía sentido en ella. No es que mi vida estuviera repleta de exceso y desorden; no es mi estilo de vida. A pesar de ello, el simple hecho de vivir hace que acumulemos hábitos, materia y contactos superfluos. Me sentí en la necesidad de romper con todo ello para volver a sentirme ligero, con energía y feliz. La sensación de orden, de saber que todo está donde debe. Pero “menos es más” no es igual a "todo vale", lo cual significaría un caos.

Os pondré en situación. Llevo muchos años trabajando como autónomo y los inicios siempre son especialmente duros, como fue mi caso hará ya unos 10 años. Hay que encontrar clientes y mantenerlos. “Cuantos más, mejor”, pensaba. “Cuanto más trabajo, mejor”. Pero estaba equivocado. Para bien o para mal llegué a trabajar muchísimo en condiciones muy duras, diversas y para todo tipo de clientes. Con el tiempo, llegué a estar más pendiente de conseguir pagar la hipoteca, los autónomos y los gastos de cada mes que de mantener mi vida social y mi propia vida personal. A la vez, intentaba mantener e incluso mejorar la calidad en todos los trabajos. Pero los clientes nunca llegaban a ser completamente estables. Algunos cambiaban su modelo de negocio y dejaban de hacer videos, para empezar a hacer cursos presenciales; otros se dedicaron exclusivamente a la producción musical; otros, por el efecto de la crisis, se quedaron sin presupuesto para videos, etc. Con el tiempo, también me di cuenta de la estacionalidad del trabajo, que en mi caso se concentra más en verano, mientras que en épocas navideñas hay muy poco por hacer. Aprendí a aceptar que todo esto -sea lo que sea- pasará. El ciclo natural de las cosas es nacer y morir, cambiar, transformarse. Nada es permanente. Es muy saludable tenerlo en cuenta para no vivir asfixiado.

Si me dedico a menos cosas, puedo centrar mi energía en la calidad de los detalles de cada una de ellas. Saborear la miel, no comerla a cucharadas. Ya sabéis, quien mucho abarca poco aprieta.
De igual modo, quien tiene menos, disfruta más lo que tiene. La sencillez nos obliga a conectar con el presente y lo que somos. Una ambición y escala de impacto altas, sacrifican siempre algún tipo de calidad en el camino: humana, material o vital. Así es como empecé a descartar trabajos, por necesidad. Ya no era solo una cuestión presupuestaria, en ocasiones, sino también personal. Era necesario para reencontrarme con mi parte más genuina y creativa y para recordarme por qué aprecio tanto mi profesión.

Sigo buscando estabilidad laboral y, por supuesto, sigo abierto a nuevos proyectos, pero viéndolo todo con cierta distancia y a pesar de que no cambiaría nada de lo ocurrido, sé que lo correcto es plantarse y saber decir que no a todo lo que no nos hace bien, a lo que no nos hace felices. Y vivir con menos, pero vivir más y mejor.

En situación de carencia, un aumento de alternativas incrementa la felicidad. A partir de cierto umbral -en el cual, afortunadamente y debido al esfuerzo, me hallo-, contar con más posibilidades no conlleva necesariamente mayor bienestar, sino que incluso resta.

La presión hace los diamantes, cubiertos de barro. Luego, cuando te paras a reflexionar y haces una limpieza personal te das cuenta de algo.

Menos es más. 

Y “más o menos” es lo mismo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Orígenes (I)

Recuerdo perfectamente cómo empecé a dedicarme a esto y lo explicaré porque creo que podría resultarle útil a más de uno. Iré dando consejos sobre la marcha, así que los interesados en conocerlos deberán tragarse el resto de información. Lo siento, es lo que tienen los blogs personales.

Mis orígenes se remontan a un 14 de Noviembre de 1984, pero no empezaré desde tan lejos, sino con lo relativo a mi profesión.
Acabé bachillerato, hice la selectividad y me seleccionaron para ir a la Universidad Ramón Llull de Barcelona para estudiar Ingeniería técnica de informática de sistemas. Toda mi vida había tenido claro que quería ser informático, hasta que tuve la oportunidad de acudir a las jornadas de puertas abiertas y descubrir cómo era realmente lo que pretendía hacer. Cambié rápido de idea; nunca he querido pasar el resto de mi vida sentado en una silla escribiendo códigos y realizando cálculos, soy demasiado activo como para ello. Pudiendo elegir lo que quisiera estudiar, me decanté por algo que siempre me ha gustado, la música. Estudié un FP2 de Técnico de Sonido en el Centro Politécnico Villar. Todavía no tenía claro a qué dedicarme, y aunque realicé las prácticas en un estudio de sonido e hice mis primeros bolos como técnico, la verdad es que me llenaba y lo sigue haciendo, pero no lo suficiente como para plantarme sólo con eso. En una de las asignaturas que cursé en este FP2, realicé unas pequeñas prácticas grabando y editando video, y fue lo que despertó mi vocación.

Una vez titulado, comencé a estudiar Realización de Proyectos Audiovisuales y Espectáculos (Multimedia) en el EMAV (Escola de Mitjans Audiovisuals de Barcelona). Acababa de irse la BTV y dejaron un material bastante precario, seguramente lo roto, viejo, lo que no iban a utilizar más por el motivo que fuera o, lo que me pareció a mi, un poco de todo. Para los que no lo sepan, BTV y EMAV compartían tanto material como platós, en un principio, hasta que la Televisión de Barcelona pudo emanciparse trasladándose al 22@, lo que pretende ser el clúster audiovisual de Barcelona. Me consta que precisamente cuando terminé mis estudios en este centro todo mejoró bastante, creo que por unas subvenciones del Ayuntamiento de Barcelona o algo así… El caso es que ahora es mejor de lo que era, y antes ya valía mucho la pena -sobre todo por su personal docente-, así que recomiendo a cualquiera que quiera dedicarse al sector audiovisual que tenga en especial consideración este centro. Para cine recomendaría ir al ESCAC, supongo, o por lo menos eso hacen los que han podido permitirse -económicamente, se entiende- acudir a sus muy costosos cursos. "El orfanato", esa peli tan sobrevalorada bajo mi punto de vista, les acabó de dar el empujón que necesitaban para revalorizarse como la buena escuela que se supone que es, así que en cuestión de cine no lo dudaría demasiado, la opción en Barcelona se llama ESCAC. Para el resto, EMAV es una gran opción, lo digo por experiencia. Sea como sea, me siento muy orgulloso de mis estudios hasta la fecha. He tenido la gran suerte y privilegio de ser alumno de varios docentes brillantes de los que guardo muy buen recuerdo.

Realicé las prácticas de video en la BTV como auxiliar de iluminación y operador de cámara de plató. Pocas veces me he sentido tan cómodo en unos estudios de televisión, la verdad. Un ambiente genial, programas y material de calidad y un equipo muy profesional, todo un lujo para ser unas prácticas. Si pudiese trabajar en la BTV cobrando un sueldo con el que poder vivir modestamente creo que firmaría ahora mismo sin dudarlo demasiado. Ya hace años les llevé mi CV y entiendo que no me llamaran, yo tampoco contrataría a alguien con la experiencia que tenía entonces. Fue un placer poder trabajar para con ellos.

Cuando quedaba poco para que terminara el grado superior de realización, el Director del centro -con el que siempre hubo buena relación- me preguntó qué haría cuando saliese del centro, que a qué me iba a dedicar a corto plazo. Le contesté que quería trabajar como cámara de plató en alguna TV local. Le extrañó mucho mi respuesta. Me dijo que no lo entendía, que podía aspirar a más, a empezar directamente desde más arriba en alguna productora de renombre y ganando un buen sueldo. Por supuesto, para aquel entonces ni se intuía la llegada de una crisis, de ahí el optimismo de ambos en la elección de trabajo. Aún así, y eso era algo que todavía no sabía, el sector audiovisual siempre ha vivido su propia crisis, acentuada más ahora por la global, pero siempre en crisis... Su optimismo también se debía a ciertos contactos que supongo que tendría. Nunca llegué a saberlo. Yo insistí en que quería trabajar como operador de cámara de plató en una televisión local, por lo menos en un principio. Se mofó de ello -siempre desde el respeto- y todavía lo recuerdo… No es que me sentara mal, cada uno tiene su forma de pensar, es sólo que me extrañó la falta de apoyo. Todavía no tenía las ideas muy claras del camino a seguir ni de adónde quería llegar, pero tenía claro el punto de partida. Quería trabajar pero sin dejar de aprender. Empezar desde abajo, aprender de toda la cadena e ir subiendo con el tiempo, con toda la experiencia que ello conlleva. Me consta que algún compañero de curso acabó enchufado por amigos, familiares u otros contactos en productoras que no mencionaré (conocidas todas ellas). Yo, en cambio, invertí en material audiovisual y empecé a buscar empresas con las que trabajar. Sin enchufes, sin contactos, sin ningún conocido en el medio más allá de compañeros con una situación parecida a la mía. Había que encontrar un trabajo y empezar a marcar la diferencia.
Fui a picar puertas para dejar mi CV. Un Currículo un tanto triste, todo hay que decirlo… La única experiencia laboral que tenía para aquel entonces eran las prácticas en la Televisión de Barcelona y en el estudio de sonido Nòmada57. Iba a productoras que iba conociendo poco a poco, las más famosas y las que encontraba más fácilmente por internet. En un principio entregaba sólo el CV, me presentaba, comentaba el material del que disponía y mis ganas de trabajar para su empresa. Sin carta de presentación ni apenas experiencia, sólo eso.
Nadie llamaba. Pasaba el tiempo. Había acabado mis estudios, pero no tenía trabajo en el sector audiovisual.

Durante mis estudios trabajé en varios sitios, compaginando los horarios como podía. Me levantaba a las 6h porque tenía que ir hasta Barcelona en tren, donde estudiaba en horario de mañanas. Cuando salía, comía un bocadillo en el tren e iba directo a una fábrica a fabricar piezas de hierro, sentado en un taburete (sin respaldo), haciendo jornada completa hasta las 23h. Luego trabajé en otra fábrica, y en las taquillas de un cine, y en varios sitios más… No conseguía dormir ni 6h entre cenar y estudiar, pero me sentía útil. Creo que ya no sabría vivir sin trabajar. Si no hago algo productivo en un margen relativamente breve de tiempo siento que pierdo el tiempo. A lo mejor necesito unas vacaciones, que ya hace años que no tengo, pero no las echo de menos. Supongo que son tan necesarias como poco productivas, y he ahí mi paradoja.
Acabé los estudios de realización y las prácticas en la BTV, y empecé a tener "tiempo libre". Tiempo… Para buscar trabajo, por supuesto. Sin apenas descanso. Nunca en mi vida he estado tan agobiado, tan desesperado, como el tiempo durante el que estuve buscando trabajo. Lo pasé extremadamente mal. Estuve mucho tiempo encerrado pasando horas y horas y más horas delante del ordenador… Nunca me he sentido tan inútil y deprimido al ver que se alargaba tanto la búsqueda a pesar de mi esfuerzo. Buscaba productoras de Barcelona donde poder enviar mi CV. Existen cientos y no paran de cambiar. Cambian de nombre, se fusionan, desaparecen, aparecen nuevas... Es desesperante cuando se ve desde fuera y se intenta entrar.
Tuve que aprender a organizarme, y pensé en varias formas de agilizar el proceso. Aún así, siempre he enviado los CV's de uno en uno. No me gusta la mala imagen que da un remitente enviando su Currículum a muchos destinatarios a la vez… No hay personalización. Es como presentarse diciendo "me da igual quién de vosotros me contrate". Ni en mi mayor momento de desesperación llegué a hacerlo. Tuve la paciencia de mandar los mails de uno en uno. Eso sí, hice una plantilla de carta de presentación para copiar en cada mail, pero con unos espacios a personalizar para cada dirección en concreto. Y sólo enviaba mi Currículum a las empresas que realmente me interesaban. Es decir, no le envié mi CV al Burger King, por ejemplo. Creé un archivo de texto donde copiaba direcciones de mail nuevas y otro archivo donde copiaba las direcciones ya utilizadas. Como decía, estuve muchísimas horas durante muchísimos días sin parar de buscar direcciones y enviando mails. Algunos me costaron mucho de encontrar. Incluso miraba el código fuente de algunas páginas web donde el contacto estaba oculto… En fin, que aunque seguía mi minucioso proceso de selección para no hacer perder tiempo a ninguna de las dos partes, estaba desesperado, y cada vez más... Acabé enviando más de 4000 mails a sendas direcciones. 4000, de uno en uno, personalizados. Todavía conservo los archivos de texto con los mails, con una mezcla entre nostalgia y jaqueca. Y náuseas. Repito: lo llegué a pasar muy mal… El peor momento llegó cuando Hotmail decidió empezar a considerar mis cuentas como spam. Llegó a borrarme algunas, y no pude saber si alguien que había recibido mi mail me contestaba o no. Creé cuentas nuevas para enviar más mails, esperando que alguien me llamara... Y esperé. Y me desesperé. Hasta que recibí una llamada.
Podría parecer que tantos mails eran demasiados, pero a largo plazo me sirvió de mucho.

Continuará...

jueves, 7 de abril de 2011

Muestras de edición en HD

Muchísimas gracias por el apoyo recibido en cuanto a la edición en HD. Por fin, puedo volver a editar HDV. Se debía a un problema de incompatibilidad de la tarjeta gráfica, pero se ha solucionado instalando unos drivers (no oficiales) y un plug-in. Conclusión: los de ATI deberían cuidar más a sus clientes.

Os dejo con una pequeña muestra de videos que he podido realizar en HD:











Como siempre, podéis encontrar muchas más muestras de algunos de mis trabajos en mi canal de Youtube. Los que he colgado yo mismo son de hace años, los que voy haciendo habitualmente los marco como favoritos.


http://www.youtube.com/rogermartinsole

sábado, 19 de febrero de 2011

No puedo capturar ni editar en HDV con uno de mis ordenadores

No sé por qué no puedo capturar ni editar HDV con uno de mis ordenadores, el más potente. No me reconoce la cámara si no está en modo DV. He probado distintos programas y versiones (AVID, Premiere CS3, CS4, CS5, Sony Vegas,...), incluso he formateado, cambiado de SO y no hay manera...

¿Puede ser culpa de la tarjeta gráfica ATI Radeon HD 3800 Series?
Si es así, ¿qué ...tarjeta gráfica recomendáis que me compre (que esté bien calidad/precio)?

También podría ser culpa del procesador, no lo tengo muy claro.

Os dejo con las especificaciones de este ordenador y estaría MUY agradecido si alguien pudiera orientarme, porque ya no sé qué más probar...





El problema es que el sistema operativo no reconoce el dispositivo si está en modo HD. Además, ningún programa me permite crear un proyecto en HDV, directamente no aparece la opción, solo la carpeta en blanco. Es muy raro, no me ha pasado nunca con ningún otro.

¡Muchas gracias por adelantado! Mientras, seguiré editando con otro ordenador menos potente, qué remedio.

Un saludo,
Roger Martín

martes, 15 de junio de 2010

De profesión, mago.

Ajusto el obturador de mi chistera y me dispongo a embellecer conejos de mil colores, tamaños y formas.
Aplauden las ilusiones ópticas de mis espejos, como quien compra cosméticos producidos con sus propios lípidos.
Busco el ángulo, la perspectiva, la subjetividad.
Mi realidad, la realidad del mejor postor: vuestra realidad.
A menudo vivo de hacer trucos, de adulterar empleando eufemismos, eludiendo, creando falsas elipsis. Pero los niños son felices por su inocencia, y yo no muestro el apocalipsis.
Enriquezco al pobre y enaltezco al rico, lleno antros, vacío estadios. Cambio opiniones.
Llega la crisis y vuelan castillos de naipes. Mis cartas siguen en pie. Sujeto piezas a tres patas. Otras flotan, nadan, se arrastran, corren, vuelan...
Y detrás de todo estoy yo, impasible, obervando lo que ocurre, modificando el medio a mi antojo y barajando mi visión a posteriori.
Todo se mezcla en una vorágine de luz y color y nace, de cada truco, lo más parecido a un hijo, único, distinto, inolvidable, y desespero ávido por mostrarlo con orgullo.
Tras un gran esfuerzo y un soplo mágico obtengo lo que buscaba:
la atención, la contradicción, la emoción,
la magia.


Como veis, la lírica no es lo mío, mejor que vuelva a centrarme en lo habitual. De todas formas, creo que es necesario expresar de vez en cuando lo que uno siente, por cursi que pueda parecer para quien no me entienda o incluso, también, para los que se sientan identificados de alguna forma. En fin...

A ver si actualizo mi Currículum de una vez, que lleva medio año sin actualizar... He trabajado para muchas MUCHAS empresas desde entonces, así que ya va siendo hora.

¡Hasta pronto!